EN EL UMBRAL DEL ENCUENTRO

DE FEDERICO LOMBARDI S.I.

BXVI_Ultime conversazioni

Un comentario del presidente de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI sobre el volumen “Últimas conversaciones”.

Ciudad del Vaticano, 9 de septiembre de 2016 – El nuevo libro entrevista de las conversaciones de Benedicto XVI con Peter Seewald, en las librerías y en los quioscos en varios idiomas desde hoy viernes 9 de septiembre, es una total sorpresa para mucha gente, o sea una sorpresa preciosa.

Es una sorpresa porque en principio Benedicto XVI había elegido una vida solitaria de oración y meditación y quizás no esperábamos la publicación de una nueva larga conversación con un periodista.

Es una sorpresa preciosa en el sentido de que, además del primer asombro, la tranquila lectura del texto nos ofrece unas perlas muy preciadas y de gran valor, y otras útiles e interesantes.

Las perlas mas preciadas son, en nuestra opinión, dos, que están en la Primera Parte y en el capítulo final de la Tercera Parte del libro.

La primera y más importante es el testimonio conmovedor de la experiencia espiritual del viejo pontífice emérito “en camino para llegar a la presencia de Dios” (225). Podemos decir que Benedicto XVI habla de manera muy serena de cómo está viviendo la última etapa de su vida en recogimiento y oración. Juan Pablo II nos había dado su precioso testimonio sobre cómo vivía el dolor de su enfermedad en la fe. Benedicto XVI nos da el testimonio del hombre de Dios anciano, que se prepara a la muerte. Lo hace de manera humilde y humana, y reconoce que la debilidad física le impide estar siempre, como quisiera, en “ las regiones altas del espíritu” (23). Nos habla del gran misterio de Dios y de las grandes dudas que le acompañaron en su vida espiritual, que siguen acompañandole y se hacen quizás más grandes, como la presencia del mal en el mundo. Nos habla en particular de Jesús Cristo, verdadero centro de su vida, que “vee precisamente delante” de él, “siempre grande y misterioso” y del hecho de que “muchas palabras del Evangelio ahora las encuentro más difíciles que en el pasado, con sus grandiosidad e importancia” (26).

El viejo pontífice vive el acercarse al misterio “sin dejar la certeza de la fe y sumergido en ella”. “Nos enteramos de que tenemos que ser humildes, porque si no entendemos las palabras de las Escrituras, tenemos que esperar hasta que el Señor nos ayude a entenderlas” (27).

Razinger habla con serenidad de la mirada sobre la vida pasada y del “peso de la culpa”, de la nostalgia por no haber hecho bastante para los otros, pero también de la confianza en el amor fiel de Dios, del hecho de que en el momento del encuentro “le rogará que fuera indulgente con su miseria” y del convencimiento de que en la vida eterna “llegará a su verdadera casa” (28).

Junto a esta verdadera perla fundamental, en nuestra opinión la parte más importante del libro es, en un nivel diferente – inferior pero también considerable – la respuesta clara y serena a todas las elucubraciones inmotivadas sobre su renuncia al pontificado, como si fuera por las dificultades encontradas con los escándalos y las conspiraciones. De todo eso ahora, incitado por las preguntas de Seewald, Benedicto en primera persona hace limpieza de manera definitiva y habla del camino de discernimiento con el que tomó la decisión delante de Dios y de la serenidad con la que comunicó y puso en práctica su decisión sin incertidumbres y nunca se arrepintió de haberlo hecho. Subraya que él tomó la decisión no por las dificultades urgentes, sino cuando estas se acabaron. “He podido renunciar precisamente porque había vuelto la calma en torno al asunto. No fue una retirada bajo la presión de los acontecimientos o una fuga por la incapacidad de hacerles frente” (38).

Además de la respuesta a las interpretaciones equivocadas, Benedicto explica claramente las motivaciones verdaderas de la renuncia con tan grande naturaleza que aparecen razonables y convincentes. En cierto sentido – podemos decirlo – la renuncia de un Papa que no esté dispuesto a ejercer su responsabilidad en el gobierno de la Iglesia porque su fuerza física y psíquica se reduce, parece necesaria y “normal”. Aunque quede la libertad soberana de cada Papa en este asunto, es cierto que la decisión de Benedicto XVI ha ofrecido un modelo de discernimiento y ha abierto concretamente – ¿y podemos decir también en este caso “definitivamente”? – una posibilidad de elección que es más fácil para todos los sucesores.

Estos dos grandes asuntos son los que justifican plenamente y hacen oportuna la publicación de este libro, mientras siga viviendo Benedicto.

Pues, en la Segunda y en la Tercera Parte, la conversación trata de varios temas distintos sobre toda la vida de Joseph Ratzinger, desde su familia de origen hasta todo el pontificado. Como ha explicado el mismo Seewald en una entrevista reciente (Christ und Welt, Zeit online, 7.9.2016) es importante notar que el libro en realidad nació de unos diálogos con el entrevistador (en agosto y en noviembre de 2012, antes de la renuncia; en julio y en diciembre de 2013, y en febrero de 2014 después de la renuncia) en vista de una posible biografía futura, contestando por eso con aclaraciones y ahondamientos a preguntas sobre situaciones, episodios, asuntos, encuentros de interés en las diferentes fases de la larga vida y de la actividad del Entrevistado.

No sabemos si y cuando Seewald va a escribir una verdadera biografía. Este libro no lo es para nada. Sin embargo, con párrafos introductorios breves a los capítulos e con una oportuna formulación de las preguntas, Seewald ordena y contextualiza las respuestas de Benedicto en una rápida sucesión cronológica. La claridad y la profundidad de muchas respuestas, su tono personal y la absoluta sinceridad convierten las informaciones y las meditaciones en contenidos interesantes y no fragmentarios.

En nuestra opinión, las páginas más interesantes son dedicadas a los temas de mayor interés. Podemos subrayar, por ejemplo, el tema del nazismo en la experiencia familiar y eclesial del joven Ratzinger, o el clima cultural casi apasionante que el profesor de teología vivió en Bonn en el periodo del renacimiento de Alemania después del desastre de la guerra, su personal contribución como experto del Concilio Vaticano II, sobretodo con el asunto fundamental de la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio; su posición cada vez más crítica con los otros teólogos alemanes sobre la misma comprensión de la naturaleza y del papel de la teología en relación a la fe de la Iglesia; su estrecha y muy larga relación de afecto y colaboración con el Papa Wojtyla.

Muchos seguramente estarán interesados en las respuestas que contribuyen a trazar un “balance” del Pontificado de Benedicto XVI a partir de las líneas de orientación. Ofrecemos aquí unas ideas.

“Lo que quería hacer es antes que todo poner en el centro el tema de Dios y de la fe, y la Sagrada Escritura. Yo provengo de la Teología, y sabía que mi punto fuerte, si tengo alguno, es anunciar la fe de modo positivo. Por eso quería sobretodo enseñar empezando por la plenitud de la Sagrada Escritura y de la Tradición... Y sabía también que mi pontificado no iba a ser largo. Que no podía hacer proyectos largos e iniciativas extraordinarias...No habría convocado un nuevo Concilio, pero quería consolidar el elemento sinodal (180).

Benedicto vuelve muchas veces a poner en relieve el espiritu de su Pontificado, reconociendo el Año de la Fe como su signo distintivo: “ un renovado estímulo a creer, a vivir una vida a partir del centro, del dinamismo de la fe, a redescubrir Dios a través de Cristo, o sea redescubrir la centralidad de la fe” (217). Es cierto que la gran obra sobre Jesús tiene un papel central en el Pontificado de Benedicto XVI. No era el ejercicio del teólogo en su “tiempo libre” dejado por el servicio de Papa, sino su servicio más importante a la Iglesia, porque “si nosotros no conocemos más a Jesús, es el final de la Iglesia... y el peligro que Jesús sea destruido por algun tipo de exégesis es muy grande (192-193).

En la meditación teológica de Ratzinger la escatología, o sea las “realidades últimas”, y la persona de Jesús han tenido un puesto muy importante. No era una teología separada de la vida: ahora ella sigue y llega a su meditación cotidiana sobre las realidades últimas, y en su vivir siempre delante de Jesús.

También la mirada a su pontificado, con sus luces y límites, es lúcida y serena; como hacen los que “cuentan los días” él ha aprendido a ver las cosas de este mundo con la “sabiduría del corazón”(Salmo 90), y puede dejar con confianza su vida y su obra en manos de Dios.

VI Congreso internacional - Roma, 24-26 de noviembre

escatologia

 

 

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Elio Guerriero

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La entrevista de Elio Guerriero a Benedicto XVI, contenida en el  volumen “Servitore di Dio e dell’umanità. La biografia di Benedetto XVI” pubblicado por Mondadori (542 páginas, 24 euros), anticipada por el diario La Repubblica.

Lee la entrevista a Benedicto XVI

 

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HEMOS RECIBIDO...

- Rudy Albino de Assunção, “In Lumen Veritatis”, O pensamento de Joseph Ratzinger, Vol. 6  n. 24 Julho a Settembro 2013, São Paulo, Brasil.

- Claudio Bertero, Persona e comunione – La prospettiva di Joseph Ratzinger, Lateran University Press, Città del Vaticano 2014, 28,00 euros.

- Kurt card. Koch, Il vincolo tra amore e ragione – Sull’eredità teologica di Benedetto XVI, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2015, pp. 232, 16,00 euros.

- Joseph Ratzinger – Benedikt XVI, Aus Meinem Leben, Deutsche Verlags-Anstalt, München 2015, pp. 192, 18,50 euros.

- Joseph Ratzinger, Pentlinger Predigten, Schnell und Steiner 2015, pp. 80.

- María Esther Gómez de Pedro, Auftrag und Risiko – Zum Freiheitsbegriff im Denken von Joseph Ratzinger, Schnell und Steiner 2015, pp. 108.

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