Ciudad del Vaticano, 13 de diciembre de 2025 – «Parece especialmente coherente la concesión del Premio Ratzinger a quien ha sabido custodiar lo que Benedicto XVI siempre ha considerado el corazón del arte: la posibilidad de hacer resonar, a través de la belleza, una chispa de la presencia de Dios». Con estas palabras, el Papa León XIV destacó la entrega del Premio Ratzinger al Maestro Riccardo Muti, que tuvo lugar en la tarde de ayer, 12 de diciembre, en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, al término del Concierto en honor y en presencia del Santo Padre, con ocasión de la Santa Navidad.
El Maestro Muti dirigió la interpretación de la Misa de Coronación de Carlos X, compuesta por Luigi Cherubini en 1825, por parte de la Orquesta Juvenil Luigi Cherubini, fundada por él, acompañada por el Coro de la Catedral de Siena “Guido Chigi Saracini”.
«Saludo al Maestro Riccardo Muti, a quien hoy se le confiere el Premio Ratzinger, en señal de reconocimiento por una vida enteramente consagrada a la música, lugar de disciplina y revelación», dijo el Papa León XIV, subrayando que al «Papa Benedicto XVI le gustaba recordar que “la verdadera belleza hiere, abre el corazón, lo dilata”, y en la música buscaba la voz de Dios en el universo». «En este itinerario de búsqueda de la belleza, usted, querido Maestro – prosiguió el Papa León –, tuvo la oportunidad de encontrarse varias veces con el cardenal Ratzinger, empezando por cuando él asistía a los conciertos en Salzburgo, en Múnich y luego en Roma. En los años siguientes, el Papa Benedicto participó en sus actuaciones en el Aula Pablo VI, donde le entregó la Gran Cruz de San Gregorio Magno. El Premio que recibe hoy es la continuación de esa relación, de un diálogo abierto al misterio y orientado al bien común, a la armonía».
El Pontífice recordó luego a su predecesor, el Papa Francisco, «que amaba la música y la escuchaba con gusto espiritual. La música, dijo, “otorga a quienes la cultivan una mirada sabia y serena, con la que se superan más fácilmente las divisiones y los antagonismos, para estar – al igual que los instrumentos de una orquesta o las voces de un coro – en armonía, para vigilar las desafinaciones y corregir las disonancias, que también son útiles para la dinámica de las composiciones, siempre que se integren en un sabio tejido armónico”».
El Concierto, promovido por la Fundación Gravissimum Educationis del Dicasterio para la Cultura y la Educación, con el apoyo de la Fundación Galileo, «es una ocasión para sensibilizar y comprometerse en el ámbito educativo: en el mundo, de hecho, millones de niños y niñas están excluidos de cualquier tipo de escolarización», concluyó el Papa.
«Este Premio – explicó el padre Federico Lombardi, presidente de la Fundación Ratzinger – fue instituido como un reconocimiento a los más altos méritos culturales, alcanzados en el campo del pensamiento y del arte, fruto de un incansable compromiso, bajo el signo y en la promoción de los valores fundamentales del espíritu». «Sin duda – prosiguió el padre Lombardi –, la vida y la obra del Maestro Riccardo Muti constituyen un testimonio eminente y universalmente reconocido de ello. La profundidad de su interpretación de la música sacra y de inspiración religiosa continúa nutriendo y elevando la relación entre el arte musical, la fe y la Iglesia. La estima mutua y la sintonía entre el Maestro Muti y el Papa Benedicto XVI, expresadas también en sus encuentros personales, hacen que sea totalmente apropiado, y en cierto sentido un deber, otorgarle al Maestro el reconocimiento que lleva el nombre del Papa teólogo y músico».
Con la edición de 2025, las personalidades galardonadas con el Premio Ratzinger son 31 en total.
Se trata principalmente de personalidades eminentes que se distinguen por sus estudios de Teología dogmática o fundamental, Sagrada Escritura, Patrología, Filosofía, Derecho y Sociología, o en la actividad artística, en la música, en la arquitectura y ahora también en la escultura.
Confirmando el horizonte cultural mundial del Premio, las personalidades galardonadas son de 18 países diferentes de los cinco continentes: Alemania (7), Francia (4), España (3), Italia (3), Australia, Brasil, Burkina Faso, Canadá, Estonia, Japón, Gran Bretaña, Grecia, Irlanda, Líbano, Polonia, Estados Unidos, Sudáfrica y Suiza.
Los ganadores del premio no son solo católicos, sino también pertenecientes a otras confesiones cristianas - un anglicano, un luterano y dos ortodoxos - y uno de religión judía.















